
El pasado miércoles 26 de marzo se efectuó la entrega de los Premios Gardel de Argentina. El gran ganador de la noche fue Andrés Calamaro que con su disco “La Lengua Popular” se llevó 5 estatuillas para igual número de nominaciones: Mejor álbum artista de rock, Mejor diseño de portada, Mejor video clip (Carnaval de Brasil), Canción del año (5 minutos más [minibar]), Álbum del año + el Gardel de Oro. Inauguramos la sección “Disco destacado” (muy original por lo demás) con el galardonado trabajo de Calamaro.

Tras un período de “incontinencia creativa”, que alcanzó el cénit con su quíntuple disco “El Salmón” [2000], Calamaro desapareció, al menos para nosotros: “(m)e dediqué a la noche, a la bohemia y al canallismo como un verdadero profesional. Hundiéndome en ello aprendí que en un mismo día puede salir el sol tres veces y observé las cosas que realmente ocurren en la ciudad fuera de esta habitación de hotel”, continúa “(c)onocí los suburbios, los oficios de la noche, la delincuencia, los arrabales, cuáles son las diferentes formas de robar un banco y también tuve una relación muy íntima con la música, me sentía artista genuino en esa renuncia”. Tal experiencia lo revitalizó: “(a) veces hay que apartarse de la música para sentirse mas músico”. Regresó con todo. El 2004 lanza “El cantante” , el 2005 “El Regreso”, el 2006 “Tinta Roja”, “Made in Argentina” y “El Palacio de las Flores”. Finalmente, el 11 de Septiembre del 2007 nos entrega “La Lengua Popular”.

En palabras de Calamaro, se trata de un disco “muscular, húmedo, sentimental, adulto, irónico y, valga la redundancia, popular aunque sofisticado”. 12 temas lo conforman. 2 pertenecían a la época de “El Salmón”, el resto fue elaborado entre el 2006 y el 2007. “Cumbia cultural” o “Rock subtropical” era el estilo, o más bien la forma a la que aspiraba. ¿El formato? El tradicional, seis lados A y seis lados B.
Los espacios de creación del disco fueron “Camboya”, el río Paraná, y el estudio MondoMix de Buenos Aires.
Calamaro explica que el título del álbum fue tardío y controvertido. Era considerado academicista, con cierto postura refundacional. Sin embargo, no era el lenguaje lo referido, sino que la lengua, que “la lengua popular se tiene que mojar, en el sentido más español de ese verbo, que es jugarse por algo, decir lo que se piensa”. La frase ya se encontraba en un tema del período camboyano que fue grabado en el álbum en comento bajo el título “Mi Cobain (Superjoint)”.
La temática del disco es variada. Calamaro le canta a los amigos que partieron prematuramente, “Muchos amigos se fueron antes que yo, y me dejaron solo, por eso si el invierno hace frío, también bajo al infierno un poco”; se enfrenta al mito de la inspiración, su arma: la voluntad, “Habrá que desenvainar las espadas del texto, y escribir una canción aunque no haya algún pretexto”; ironiza con el comedor popular de los piqueteros (desempleados) en Puerto Madero, “Plantaron en Puerto Madero un almorzadero de trabajador, no hay que reservar primero donde el piquetero tiene el comedor”; desbanca al amor platónico por el erótico, “Me gusta tanto que me encante, que quiero hasta la locura, desarmarme en el vaivén de tu cintura y remar sobre tu espalda y naufragarte”; juega con una falsa autobiografía, “Soy una buena combinación de Homero Simpson con Rolling Stone, saco ventaja en la confusión, ya sé soy sexy y barrigón”.

Dos hombres resultaron absolutamente relevantes en la composición del disco. Por un lado, en la dimensión estrictamente musical, su ex-compañero en “Los Abuelos de La Nada”, Gerardo “Cachorro” López, transformó el estudio de grabación en un taller (quizá tenga que ver algo con “Carnaval de Brasil”). Fue allí donde se creó la mitad de “La Lengua Popular”.
Asimismo, en la dimensión gráfica, el nombre clave fue el talentoso Liniers. Calamaro le envió un mail pidiéndole que diseñara la portada del disco. La respuesta fue esta:

Otro mito derrumbado: sólo en los vinilos es posible desplegar un trabajo visual de calidad.
En conclusión, sin duda, “La lengua popular” es uno de los puntos altos en la prolífica carrera de Andrés Calamaro, compartiendo el podio con “Alta Suciedad” y “Honestidad Brutal”. Si usted no la ha escuchado aún, se equivoca. Remedie su falta con un simple click (que no lo lea “El Salmón” ) o bien acuda de inmediato a su disquería favorita.

Acá los videos del disco:

Calamaro es ese tipo que te dice lo que piensas, tal como tú lo dirías, pero por alguna puta razón a él le suena mejor, es raro pero desde niño escucho Los Rodríguez, y siempre la música y la letra han actuado como exacerbador de sentidos, si estoy triste me voy a la mierda ( para abajo), si estoy contento me voy a la mierda (para arriba).
El recital que dio en Santiago en diciembre , fue bueno, pero pudo ser mejor, de partida en otro lugar y con otro precio de entrada.
Musicalmente Calamaro se desengancha de la corriente de rock argentino Charly , Spinetta, y prueba con ritmos flaites, esa es la palabra, , cumbia flaite, tango falite, miolonga flaite , rock flaite , que se agrtadece y se disfruta así, flaitemente, sentado con una cerveza en la mano mientras por afuera pasan los aviones.
Es un grande el rockanrol.