
El cine rumano no ha gozado de popularidad dentro de la cultura occidental. ¿Razones? Muchas. Las mismas que podrían explicar el escaso conocimiento que existe sobre todas las manifestaciones artísticas provenientes del este europeo. Sin embargo, en el último par de años, hemos presenciado la llegada de filmes (imposibles de apreciar bajo otras circunstancias políticas y económicas) que vienen a llenar -en parte, sólo en parte- el vacío histórico que tenemos con esta región.
Uno de éstos es la obra de Cristian Mungiu, estrenada el año 2007 y ganadora de 17 premios internacionales: 4 meses, 3 semanas y dos días (4 luni, 3 saptamâni şi 2 zile). Ambientada en la Rumania de Ceauşescu en los ‘80, la película narra la historia de Otilia y Gabita, estudiantes de la Politécnica que comparten habitación en el hogar de estudiantes de la Universidad. Compañeras, amigas, su historia se constituye como una manifestación explícita sobre el drama que puede llegar a sufrir una joven embarazada en aquellas condiciones socio-históricas. Drama, tensión y sufrimiento (físico y sicológico) articulan una narración sencilla en su presentación, mas profunda en su representación interpretativa. Cómplices en el dolor. Saben a lo que están expuestas, por lo que drama y dificultades de una de ellas son integrados completamente a la realidad que puede llegar a vivir la otra.
Película intensa, incómoda a cada segundo. Permite apreciar, comprender y actualizar múltiples realidades actuales. Se constituye en una obligación verla. Porque el este no es solo Kusturica.
